Volar debería ser una experiencia similar en todos los aeropuertos, pero la realidad dice otra cosa. Las terminales aéreas con mejor reputación se caracterizan por la diversidad de servicios para el cliente de aerolíneas, la amplitud de la oferta de vuelos o la calidad de su infraestructura de aparcamientos. En todos estos apartados destaca el aeropuerto de Santiago-Rosalía de Castro, que figura entre los mejores del país según la OCU. No es casualidad que el parking Santiago aeropuerto goce de una valoración general tan positiva en comparación con otros de su sector.
La escasez de opciones de estacionamiento mantiene en jaque a una parte de los viajeros. En el aeropuerto de la capital gallega, en cambio, este problema brilla por su ausencia. Cuenta con alrededor de tres mil plazas cubiertas y al aire libre, repartidas en modalidades pensadas para cada perfil de pasajero: de larga estancia, express, general o low cost, entre otras.
Otro argumento a favor del aeropuerto compostelano es la variedad de servicios y facilidades que pueden disfrutarse sin abandonar su terminal. El concepto de ciudad-aeropuerto cobra aquí todo su significado, pues el usuario dispone de cafeterías, tiendas duty free, quioscos de prensa, sala VIP, cajeros automáticos o Wi-Fi gratuito, entre otros.
Asimismo, el aeropuerto renombrado en honor de la autora Rosalía de Castro es un referente en el transporte aéreo de pasajeros por su excelente conectividad. Su catálogo de vuelos comprende rutas de larga distancia y transatlánticas que comunican la metrópolis coruñesa con destinos tan alejados como Nueva York o Marrakech.
A diferencia de los megahubs internacionales (Heathrow Airport, Fukuoka Airport, etcétera), este aeropuerto satisface las necesidades logísticas de quienes realizan el Camino de Santiago. Su proximidad con el final de esta histórica ruta de peregrinación también justifica su atractivo para este público, al que se permite incluso pernoctar en la planta baja de la terminal.