Pese a ser una joya cargada de historia y tradición, los pendientes están sometidos a los vaivenes de la moda. Su diseño puede ser realmente dinámico y diverso, admitiendo formas que desafían los cánones establecidos. Al revisar las últimas tendencias en pendientes de oro, plata de ley, platino y otros metales preciosos, sorprende que la asimetría sea una de ellas.
Y es que los pendientes de longitudes, formas y colores desiguales están de moda. En estos diseños, cada pendiente muestra características propias que lo distinguen y lo hacen único, manteniendo ciertos patrones que los identifican como una pareja o unidad.
Los pendientes ‘chunky’, como el resto de la joyería relacionada, se inspiran en las formas maximalistas de los años ochenta y noventa para desafiar los diseños equilibrados del pasado y apostar por propuestas con mucho volumen y personalidad. Son joyas que persiguen un acabado artístico, a veces abstracto, buscando llamar la atención.
Por su parte, los drop earrings o pendientes de gota se presentan como siluetas alargadas y elegantes, generalmente de corte clásico, compatibles tanto con la moda casual como con las prendas más ceremoniales. Los diseños más atrevidos se sitúan a la altura de los hombros.
No todos los pendientes requieren la perforación del lóbulo. En los últimos años, ha crecido la demanda de joyas de estilo ear cuff, es decir, pensadas para fijarse al cartílago medio y superior mediante una ligera presión. Estos «falsos» pendientes adoptan la forma de aros y pueden contener desde topacios hasta circonitas para adquirir un plus de complejidad y glamour.
Otros pendientes que beben de la tradición son los pendientes de perlas barrocas o naturales. Permiten aunar la estética moderna con las líneas de la joyería clásica. A diferencia de las perlas convencionales, las barrocas transmiten una imagen más orgánica y auténtica.