¿Sabías que solo cinco de cada cien españoles acuden al psicólogo? Pese a ello, más del seis por ciento de nuestra población reconoce ser víctima de ansiedad y depresión. Esta renuencia a recibir ayuda en un centro de psicología en Vigo u otros municipios no debe atribuirse únicamente al estigma social que rodea a los problemas de salud mental. El desconocimiento general de la población también está detrás de esta resistencia a ir a terapia. Así pues, ¿cuándo es el momento de consultar a un psicólogo?
Determinadas situaciones y reveses personales pueden requerir ayuda psicológica, aunque no de forma automática. El fallecimiento de un ser querido, por ejemplo, puede sobrellevarse sin terapia, pues cada persona procesa el duelo a su manera. En cambio, ciertos episodios (traumas por maltrato, abusos, etcétera) hacen indispensable la asistencia al psicólogo para «sanar» las heridas internas y evitar conflictos en el futuro.
Profundizando más en los síntomas específicos, una persona debería considerar ir al psicólogo si presenta fatiga crónica, problemas digestivos, dolores de cabeza y otras molestias no atribuibles a problemas físicos. Para descargar esta causa lógica, debe acudirse primero al médico de cabecera.
Se estima que la mitad de los españoles sufre alguno de los síntomas asociados al insomnio. Justamente este trastorno del sueño, sobre todo cuando se cronifica, puede motivar la asistencia a la clínica o centro de psicología. Otro tanto puede decirse de la pérdida de apetito y otras alteraciones en la vida del usuario.
¿Incapaz de silenciar ciertas ideas y pensamientos? La rumiación es un estado cognitivo que consiste en la repetición inconsciente de preocupaciones en la mente del paciente, al punto de bloquear su toma de decisiones e impedirle avanzar. La psicología moderna ha demostrado sobradamente su capacidad para tratar los pensamientos rumiantes. El aislamiento social, la tristeza prolongada, la apatía o la irritabilidad extrema también son señales de alerta.